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Romagoza,
Gonzalez and Mauricio v. Garcia and Vides
Redacción de el martes, 25 de junio de 2002.
El tribunal reasumió hoy. Durante el segundo día de testimonio
en el caso histórico de Romagoza et al v. Vides y García,
denuevo los demandantes y los demandados se sentaron sólo unos
pies de distancia del uno al otro, los demandantes en una mesa que afronta
a el jurado, los demandados afrontan al juez en la pequeña sala
del tribunal federal en West Palm Beach.
Cada día, los dos grupos llegan a la sala del tribunal antes de
que que llegue el público ó el jurado. Ellos pasan el resto
del día en proximidad pasándose el uno al otro en los corredores
y cuando van y vienen de la sala del tribunal.
Dentro de la sala de tribunal, Peter Stern, uno de los abogados de los
demandantes, llamó de testigo a el ex-embajador Robert White quien
había sido el Embajador de los Estados Unidos en El Salvador desde
el año 1980 hasta principios del año 1981. El embajador
White, quien dió su testimonio la major parte del día, describió
una muestra constante de las violaciones de derechos humanos y las atribuyó
principalmente a los militares Salvadoreños y a la fuerza de seguridad.
Minuciosamente uno por uno le contó al jurado lo que decían
los cables que se habían enviado tanto por el Embajador White ó
por otros de sus colegas de la embajada americana. Stern le pidió
al Embajador que explicara la naturaleza y el significado de esta correspondencia
que ahora ya no es clasificada como secreto oficial. Las partes importantes
fueron ampliadas y fueron presentadas sobre una pantalla de vídeo
para que el jurado y los otros presentes pudieran ver lo que decían.
En El Salvador los ricos y los poderosos sistemáticamente han
estafado a los pobres y les han negado a el 80 por ciento de los Salvadoreños
la voz y el voto en los asuntos de su país, decía una parte
del primer cable: el Embajador explicó que los que intentaron organizar
a los campesinos ó los que intentaban formar una unión fueron
golpeados, torturados, ó algo peor. El pretexto para ejercer estos
actos de violencia, él le dijo al jurado, era supuestamente el
combate contra los guerrilleros, pero explicó, que la mayoría
de los que se mataron eran personas que legítimamente y legalmente
intentaban cambiar la política en El Salvador de una dictadura
a una democracia. Los comandantes del ejército y de la fuerza de
seguridad, él escribió en un cable, " toleran ó
animan esta actividad. "
Los cables del Embajador documentan numerosas reuniones que él
mismo tuvo con los demandados, el General García y el entonces-director
de la Guardia Nacional, Vides Casanova. Él les pidió que
contuvieran las violaciones, les contó de ciertos casos específicos
de abusos y les dió nombres de militares que eran abusadores y
violadores a quienes los generales debían de haber expulsado. De
vez en cuando cuando el Embajador se referiría a los demandados,
Stern le preguntaba si esa persona se encontraba en esa sala de tribunal.
"Sí", dijo el embajador " es esa persona que está
ahí. " Stern luego le mostró al Embajador White y a
el jurado una parte de las transcripciones de las declaraciones juradas
de los generales. En estas, ambos hombres negaban que funcionarios estadounidenses
les hubieran hablado de abusos de derechos humanos. El embajador White
respondió a una de estas declaraciones: " lo encuentro increíble.
Sólo puedo imaginarme que ahora de seguro desean cambiar esa respuesta."
Durante su tenencia como funcionario, el Embajador White había
visto un video que enseñaba el tiroteo y la matanza de un grupo
de muchachos jóvenes. Él declaró que después
de esto le urgió al General García que parara la violencia.
Él le explicó que para obtener estabilidad, no había
que matar y torturar a la gente. Él le dijo a García que
el único resultado de tal acción sería que la población
entera se volviera en contra de ellos. White recordó la reacción
de García, solo encogió sus hombros. Cuando Stern le preguntó
al Embajador otra vez si las fuerzas de seguridad hubian sido responsables
de los abusos de derechos humanos, el Embajador contestó, "
no sólo es esa mi opinión, sino la de todos. Es indiscutirse,
es un hecho; esto se puede leer en cualquier libro que hable sobre El
Salvador. "
El testimonio del Embajador también enfocó en una carta
que fue enviada por el Partido Democrático Cristiano Salvadoreño
a los oficiales militares y a los líderes de la junta. La carta
tiene fecha de enero 31 de 1980, tres meses después del 15 de Octubre
que fue cuando sucedió el golpe de estado que produjo y trajo al
poder la coalición civil-militar. Esta carta denunciaba 19 actos
de violencia y de tortura contra los miembros del Partido Democrático
Cristiano. La carta implicaba a miembros militares como causantes de estos
actos, en particular implicaba a la Guardia Nacional, indicando que los
incidentes no eran acontecimientos aislados. En la carta pedían
que se desarmara a la brigada de la muerte, una orden que supuestamente
ya había sido dada pero que en realidad no había sido mantenida
porque todavía realizaban actos de crueldad. Finalmente, la carta
pedí a que se diera una manifestación pública de
que estos tipos de actos no serían tolerados. La carta expresamente,
recomendada que se emitiera una orden general que viniera del comando
militar con instrucciones exactas de como tratar a la población,
que clarificara que la gente en custodia no debería de ser maltratada,
y que garantizara el derecho a la asamblea pacífica, y que asegurara
la presencia de un oficial uniformado cuando había necesidad de
arrestar legitimamente a una persona. Los oficiales quienes maltrataban
a detenidos deberían de ser castigados, la carta también
nombraba una lista de diez de oficiales que se conocían como abusadores.
¿" Ud piensa que hubiera sido posible poner en práctica
estas medidas? " Stern le preguntó al Embajador White. "Sí",
contestó simplemente. Después el jues paró el juicio
y dió un recreo, después de este recreo, el juez le explicó
al jurado que lo que declaraba el Embajador lo hacía como testigo
del hecho propio y como testigo experto, y era por eso que él podía
declarar acerca de cosas que él vió y oyó y a la
misma vez también podía dar testimonio de las opiniones
que él formó como consecuencia de su maestría sobre
esta región. El Embajador White declaró que en lo que a
él se refiere, las fuerzas armadas no respondieron a ninguno de
los pedidos de la Democracia Cristiana. Cuando se le preguntó si
el General García había respondido de algún modo
a las peticiones, White contestó, " yo nunca vi tal respuesta
y estoy seguro de que la hubiera visto si hubiera una."
Otro de los incidentes que se relató en otro cable de el Embajador
White fue la captura y el asesinato de los líderes del Frente Democrático
Revolucionario (FDR), una coalición política, el 27 de noviembre
de 1980. En su cable sobre los asesinatos, el Embajador escribió
que era "inconcebible" creer que un grupo de hombres armados
podrían haber rodeado el instituto jesuita donde estaban reuniéndose
los miembros del FDR, que estos hombres armados hayan hecho una busqueda
en cada cuarto y que ellos hayan secuestrado a seis miembros sin el permiso
oficial y sin la participación de las Fuerzas Seguridad. El Embajador
explicó que Vides Casanova le había dicho que las Fuerzas
de Seguridad mantenían una vigilancia constante sobre la oficina
que prestaba ayuda judicial de la iglesia católica. Esta oficina
se encontraba en el mismo local. " Las muertes de la semana pasada
no fueron una aberración; " escribió White en el cable,
más bien él explicó, el asesinato de los miembros
del FDR fue " otro ejemplo espectacular " de esta campaña
de represión que se acelera. El testimonio terminó cuando
Stern le preguntó si alguna vez el General García había
solicitado la ayuda estadounidense para tratar con los abusadores de los
derechos humanos. "No", contestó el Embajador White.
Stern le preguntó como hubiera respondido usted a tal petición,
al cual el embajador respondió, " Alegremente, esto era lo
que yo esperaba pero nunca lo oí. "
El abogado de los demandados Kurt Klaus le preguntó al Embajador
White sobre detalles históricos de la oligarquía de El Salvador
y sobre la naturaleza de varios grupos revolucionarios de la región,
incluyendo el grupo llamado el Frente Marti de Liberación Nacional
(FMLN) que estaba en El Salvador y que existía en 1980. Klaus preguntó
si los terratenientes y la oligarquía, " en términos
Marxistas, " controlaban el medio de producción. "Sí",
contestó el Embajador. Klaus le preguntaba con frecuencia si los
grupos revolucionarios en la región eran comunistas y si ellos
tenían el apoyo de Cuba.
Muchas de sus preguntas tenían conexiones confusas para este caso.
Por ejemplo, Klaus le preguntó que cuantos de los voluntarios de
Cuerpo de Paz (Peace Corps) continuaron or invertieron o llegaron a ser
dueños de negocios en los países donde ellos habían
servido. El Embajador dijo que no había visto nada sobre esto.
Klaus le preguntó al Embajador si en su opinión se le había
dado mucho más énfasis a los derechos humanos sobre los
intereses políticos y económicos de los Estados Unidos.
"Firmemente creo, " contestó el embajador, " la
política de los derechos humanos en lationoamerica nos ha dado
un propósito que nos ayuda a rechazar las dictaduras y da origen
a la democracia. " Era muy claro, cualquier observador objetivo,
sabía que los días
de la dictadura estaban contados. Lo importante ahora era que se hiciera
una transición lisa a la democracia. Cuando Klaus le preguntó
si era una preocupación de política estadounidense parar
el flujo del comunismo, el Embajador White contestó que sí
y explicó que los objetivos estadounidenses de proteger los derechos
humanos y de luchar contra el comunismo iban unidos. " Ud no puede
golpear algo sin ayuda de algo, " explicó; " Ud no puede
ganarle a el comunismo apoyando a una dictadura, Ud tiene que moverse
hacia la democracia.
Klaus también enfocó unas de sus preguntas sobre la junta
gobernante, y preguntó si los militares estaban bajo el mando de
la junta. El embajador White rechazó esta caracterización,
afirmando que los militares se controlaban a si mismo y estaban muy fuera
del control de la junta.
Peter Stern denuevo trajo a la atención del jurado a una línea
en uno de los cables que se habían mostrado antes. En este cable
el Embajador indicaba que Cuba no era la preocupación principal
de el conflicto en El Salvador . El Embajador dió su opinión
que la revolución en El Salvador era "cosecha propia"
"y auténtica" y dijo que era "el resultado de la
opresión que habian sufrido por décadas. " Stern después
le preguntó al Embajador si él pensaba que los demandados
habían avanzado para ponerle fin a la dictadura militar. "No",
contestó, " ellos hicieron difícil la marcha hacia
la democracia por que no jugaron siguiendo las reglas de una sociedad
civilizada. "
Por una hora y media, los abogados de los demandantes pusieron un video
de las declaraciones juradas de los generales, en las que ellos negaron
todo el conocimiento de abusos de derechos humanos. Esta fue la primera
vez, después de la ves que ellos se presentaron en la selección
de jurado, que se oyeron las voces de los generales en la sala de tribunal.
" Yo no tuve ningún conocimiento que las torturas fueron realizadas
por las fuerzas armadas, " declaraba el General García, "
porque si esto se hubiera sabido, todos los medios necesarios habrían
sido tomados para controlarlo. " Cuando se les preguntó más
tarde sobre la estructura del mando en las fuerzas armadas Salvadoreña,
García contestó, " los militares no pueden funcionar
sin una cadena de mando así es en todo el mundo. "
Mañana, el 26 de junio 2002, daran testimonio el Señor
Roberto Alvarez, un abogado y consejero de la Comisión Interamericana
de Derechos humanos, y el Padre Paul Schindler, quien trabajó en
El Salvador por 10 años.
Este informe fue escrito por María Beth Kaufman, estudiante en
la Escuela derecho de de Boalt Hall en la Universidad de California, Berkeley.
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