Satisface juicio contra ex coronel salvadoreño en EU
Nicolás Carranza fue viceministro de la Defensa
Nacional en el país centroamericano y se le acusa de torturas y asesinatos
políticos
Juan
José Dalton
Especial para La Opinión
12 de
diciembre de 2003
SAN SALVADOR.— Activistas de derechos humanos y líderes políticos salvadoreños
manifestaron ayer su complacencia por el proceso judicial iniciado en Estados
Unidos contra un ex viceministro de la Defensa Nacional y ex coronel del
Ejército, Nicolás Carranza, a quien se acusa de torturas y asesinatos políticos
en la década de 1980.
Nicolás Carranza, de 70 años de edad y en la actualidad
ciudadano estadounidense, fungió como viceministro de Defensa, en el área de
seguridad pública, entre 1979 y 1981. Fue demandado el 10 de diciembre por
varios salvadoreños residentes en Estados Unidos y El Salvador, ante un
tribunal de Memphis, Tenesse, según el Centro de Justicia y Responsabilidad
(CJA).
Medios de prensa de Estados Unidos vinculan al coronel
retirado con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
“Creo que las resistencias que existen en El Salvador para
juzgar a los violadores de los derechos humanos se van venciendo. En algún
momento esos juicios tendrán que hacerse en El Salvador”, aseguró Benjamín
Cuéllar, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad
Centroamericana (IDHUCA).
Causa de la demanda
En total, siete salvadoreños representados por CJA y la
firma de abogados de Tenesse, Bass, Berry and Sims, demandaron al coronel
retirado Nicolás Carranza por graves torturas, y entre otros asesinatos, el
cometido contra siete dirigentes, entre ellos su presidente y empresario
Enrique Alvarez Córdoba, del Frente Democrático Revolucionario (FDR), ocurrido
el 27 de noviembre de 1980.
El familiar demandante por el caso de los asesinatos de los
líderes del FDR permanece anónimo por el momento, pero en casos de torturas,
Carranza es acusado por Ana Patricia Chávez, Oscar Chávez y Haydeé Durán,
quienes aseguran ser hijos de Humberto y Guillermina Chávez, líderes de un
gremio magisterial y asesinados —en la presencia de sus hijos— por efectivos de
la Guardia Nacional (GN) en julio de 1980.
Contra la impunidad
“El proceso contra Carranza y otros que se han celebrado en
Estados Unidos representan algo así como un clavo en el ataúd de la impunidad
en El Salvador. La justicia llegará aquí...”, enfatizó Cuéllar.
María Julia Hernández, directora de Tutela Legal del
arzobispado, dijo estar admirada de cómo la sociedad estadounidenses está
haciendo justicia contra los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en El
Salvador. “Pero esos procesos deben efectuarse aquí, para que al fin los
salvadoreños nos reconciliemos, sanemos nuestras heridas y las víctimas sean
reparadas en sus daños”.
CJA demandó y ganó un juicio el año pasado contra dos ex
ministros de Defensa de El Salvador, generales retirados Eugenio Vides Casanova
y Guillermo García, a quienes se condenó a pagar 54 millones de dólares a tres
sobrevivientes de torturas residentes en Estados Unidos.
‘Hay que hacer justicia’
Por su parte, el político centroizquierdista, Rubén Zamora,
expresó que “cuando hay que hacer justicia, hay que hacerla. Por los crímenes
cometidos en aquella época [antes y durante la guerra civil] nunca debió haber
habido una amnistía como la que ahora existe y que impide que dichos casos sean
juzgados internamente”.
CJA también abrió hace unos meses un juicio civil contra el
ex capitán salvadoreño Alvaro Saravia, uno de los presuntos asesinos del
arzobispo Oscar Arnulfo Romero, ocurrido el 24 de marzo de 1980.
La guerra civil salvadoreña duró de 1980 a 1992 y se tiene
un estimado de 75 mil muertos. La Comisión de la Verdad, que patrocinó la
Organización de Naciones Unidas (ONU) para investigar la violencia política,
aseguró que de las denuncias recibidas de violaciones a los derechos humanos,
el 60% se refiere a ejecuciones extrajudiciales, 25% a desapariciones y el
resto a torturas.
Asimismo indicó que los testigos atribuyeron responsabilidad
de los crímenes en un 85% a agentes del Estado; es decir, militares, policías,
paramilitares y escuadrones de la muerte.