NOTA
DE PRENSA
Juez
encuentra a residente de Modesto responsable por el Asesinato en 1980 del
Arzobispo Oscar Romero de El Salvador,
Le
ordena a pagar $10 millones en daños.
Fresno, Viernes, 3 de septiembre de 2004.
Esta tarde, el Juez Oliver
Wanger de la corte federal del distrito de Fresno emitió una decisión histórica
encontrando a Álvaro Saravia responsable por su participación en el asesinato
del Arzobispo de El Salvador Oscar Romero. El Juez Wanger ordeno a Saravia a
pagar $10 millones al demandante, un familiar del
Arzobispo.
Hasta hoy, ningún
individuo había sido considerado responsable por el asesinato, cometido mientras
Romero celebraba misa el 24 de marzo de 1980.
Al anunciar la cantidad
a pagar en daños, el Juez Wanger afirmó que “los daños son de tal magnitud que
apenas pueden ser descritos.”.
El Juez Wanger decidió
que la prueba establecía claramente la responsabilidad de Saravia al organizar
el asesinato. Determinó a su vez que el asesinato constituye un crimen de lesa
humanidad ya que fue parte de un ataque sistemático contra la población civil.
Así lo señaló el Juez Wanger:
“La prueba demuestra
que hubo.. un régimen en el
poder en El Salvador, y que este régimen funcionaba como un gobierno controlado
por el ejercito...: El gobierno perpetró “violaciones sistemáticas de derechos
humanos con la intención de perpetuar la oligarquía y el gobierno
militar.”
También concluyó que lo
que ocurrió en El Salvador fue la “antitesis del proceso debido” y que no podía
haber mas claro ejemplo de asesinato extrajudicial (ejecución sumaria) que el
asesinato del Arzobispo Romero. Tras la retirada del juez, la sala se levantó
con gritos de “Monseñor Romero: Presente!” y
muchos de los allí presentes no pudieron contener las
lágrimas.
El veredicto del Juez
Wanger es uno de los pocos en Estados Unidos que encuentra a un individuo
responsable por crímenes de lesa humanidad. Tales crímenes se definieron y
condenaron por primera vez en 1945 como reultado de los juicios de Nuremberg,
contra los criminales de guerra de la Alemania Nazi.
La demanda fue
entablada por el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA), con sede en San
Francisco junto con la firma de abogados Heller Ehrman White &
McAuliffe.
Comentarios sobre el Veredicto por Testigos y
Miembros del Equipo Legal
Matthew Eisenbrandt, CJA Director Legal, afirmó “Esta decisión asegura
que los Estados Unidos no seguirá siendo un lugar seguro para aquellos
responsables de tan atroz crimen. El veredicto de $10 millones manda un fuerte
mensaje que tales asesinos no pueden vivir en este país disfrutando de
impunidad. Lo que es mas, creemos firmemente que el veredicto, y la prueba
presentada en el juicio, proveen suficiente base para que los servicios de
inmigración arresten, juzguen y deporten a Saravia”
El letrado que lidera el grupo legal Nico van
Aelstyn, socio de la firma
Heller Eherman, añadió:” El legado del Arzobispo Romero es grande aunque
paradójico. Es venerado en todo el mundo como la más prominente figura de la
no-violencia cuya poderosa lucha por los derechos humanos tenía raíces en un
profundo respeto por la dignidad de todo ser humano. Y al mismo tiempo, el suyo
ha sido el caso paradigmático de la impunidad. A pesar de todas las pruebas,
nadie ha sido considerado responsable en los 24 años desde su asesinato. La
decisión de hoy ayuda a remover este amargo aspecto de su legado”
Co-letrado Russell Cohen de la firma Heller
Ehrman afirmó”: Este case se
construye en los esfuerzos de gente alrededor del mundo para contrarrestar la
impunidad y en ultima instancia llevar justicia para y dentro de El Salvador. El
caso es parte de un movimiento a escala mundial que incluye la decisión de la
Corte Suprema de Chile que hace que Pinochet se siente en el banquillo de los
acusados por sus crímenes. Lo que estos casos están denunciando es que la
justicia es necesaria si la reconciliación y el estado de derecho han de tomar
raíces.”
Profesora Patty Blum, CJA Consejero Legal
comentó: “Con esta victoria, las cortes de los Estados Unidos se unen a
cortes nacionales e internacionales a nivel mundial en el reconocimiento de que
actos atroces – tan espantosos que se etiquetan crímenes contra la humanidad –no
deben quedar sin castigo. El Juez Wanger ha ofrecido a los salvadoreños, ambos
en El Salvador y aquí en los Estados Unidos, con un mensaje de justicia que se
les negó en su propio país, por la perdida de su mas querido líder, que fue
realmente la voz de los sin voz durante algunas de las horas mas oscuras de El
Salvador.
Profesora Terry Karl de la Universidad de Stanford,
quien testificó como testigo experto afirmó: “La guerra civil de El Salvador estuvo marcada
por el asesinato de sacerdotes. El asesinato del Arzobispo Romero fue uno de los
mayores catalizadores que empujaron al país a la guerra y el asesinato de seis
sacerdotes Jesuitas el 16 de noviembre de 1989, fue uno de los mayores
catalizadores que llevaron a los acuerdos de paz. Uno de los Jesuitas
asesinados, el Padre Ignacio Martín Baro, solía decirme que lo peor que podía
ocurrir no era el asesinato y funeral del Arzobispo Romero, sino que muriera una
y otra vez si la verdad era enterrada con el. Hoy tenemos la satisfacción de
saber que más de la verdad fue dicha y reconocida por una corte de los Estados
Unidos.”
Dr. Francisco Acosta, un testigo en el juicio a quien el
Arzobispo Romero ayudó salvando la vida de su hermano y fundador de la
Universidad Arzobispo Romero en El Salvador, afirmó: “Para nosotros Oscar Romero fue lo que Martin
Luther King para los Estados Unidos o Gandhi para la India. Sabía que la
oportunidad de decir la verdad en una corte legar del país más poderoso del
mundo ayudaría a dar un sentido de conclusión a la sociedad salvadoreña. Por
fin, se han dado pasos para revertir la impunidad dada a los violadores de
derechos humanos. A nivel personal, siento un fuerte sentido de sanar y cerrar
heridas. Durante casi 25 años, he llevado una bolsa de rocas conmigo a donde
quisiera que fuera. Hoy, he dejado esta bolsa de rocas con el sistema judicial
de los Estados Unidos.”
Juan Carlos Cristales, Director Ejecutivo de El
Rescate en Los Angeles, una de las organizaciones líder en Estados Unidos en la
defensa de los derechos de inmigrantes Centroamericanos, comentó: “El asesinato
del Arzobispo Romero fue uno de las más horrendas atrocidades de nuestra
historia reciente. Si permitimos que tal crimen quede sin castigo, entonces
cualquier crimen es imaginable. Este caso ha dicho “¡No!” a la impunidad.
Tales actos acarrean consecuencias – tal vez aun no en El Salvador, pero si en
Estados Unidos y otros lugares. Creo que el éxito de este caso dará apoyo a los
esfuerzos en El Salvador para volver a apelar la Ley de Amnistía de 1993.
Hechos Relevantes
El asesinato del
Arzobispo Romero, uno de los más espantosos asesinatos políticos de finales del
siglo 20, fue uno de los desencadenantes de la guerra civil que sacudió El
Salvador durante 12 años y en la que al menos 75,000 civiles fueron asesinados.
El asesinato dio un claro mensaje de que el ejercito y los escuadrones de la
muerte cercanos estaban preparados a matar a cualquiera que alzase su voz contra
la represión. Una comisión para la verdad de la O.N.U. encontró relación entre
el demandado, Álvaro Saravia y su jefe Roberto D’Aubuisson, con el asesinato de
Romero. Inmediatamente después de que los resultados de la Comisión se hicieran
públicos en 1993, su aprobó una Ley de Amnistía.
El conductor de Saravia
testificó en el juicio que Saravia había contratado al francotirador y le
ordenó, al conductor, que condujera el vehículo para cometer el crimen. Saravia
ha vivido libremente en los Estados Unidos por al menos 16 años, mas
recientemente en Modesto, California. Saravia no estuvo presente en el juicio
contra el y esta en paradero desconocido.
PARA MÁS INFORMACION
La página de CJA
incluye resúmenes diarios de los
testimonios dados por los testigos y, la demanda contra Saravia, respuestas a
las preguntas mas frecuentes, fotos, y enlaces a la cobertura de los medios de
comunicación en ingles y en español, incluida una entrevista en NPR con Aryeh
Neir, Presidente del Instituto Sociedad Abierta, y un editorial por el Premio
Nobel de la Paz Rigoberto Menchú en el New York Times: http://www.cja.org/